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martes, 2 de junio de 2015

Conclusiones


A lo largo de este semestre se analizaron las diferentes noticias que giran entorno de coyunturas que respectan a temas relacionados con las comunidades indígenas y el conflicto armado colombiano. Se vio que las comunidades indígenas del cauca están en un conflicto desde hace más de diez años en el Estado colombiano, porque este no quiere cumplir con las condiciones que habían pactado desde el año 1991, sólo hasta hace poco empezaron a haber protestas fuertes en rechazo del incumplimiento de estas condiciones, esto conectado también con las mujeres indígenas víctimas del conflicto armado colombiano a quienes el Estado les había prometido una reparación y una restitución de tierras, ahora están siendo asesinadas consecutivamente.

 Podemos dar cuenta a lo largo de los análisis  que se han presentado, que los departamentos más afectados por el conflicto armado en cuanto a la población indígena son Choco, Cauca y la Guajira, dándose problemáticas significativas como la desnutrición , movilizaciones indígenas, asesinatos, que develan las grandes inconsistencias por parte del      Estado en cuanto a las garantías que  presuponen que les brindan  y por otro lado,  los retos que tienen los colombianos y el Estado ante lo que se está proponiendo como un escenario de postconflicto.

De  lo anteriormente mencionado, es preciso mencionar y  enfatizar lo que respecta al postconflicto en relación con las comunidades indígenas colombianas, la OPIAC realizó una reunión con las 36 comunidades amazónicas, para discutir cuál es el punto de vista de estos pueblo originarios con respecto al conflicto armado por el que está pasando el país desde hace más de cincuenta años.
En la guajira se presenta casos de desnutrición y mortalidad de la población Wayúu, aunque esto no se debe precisamente a un conflicto armado, sino a la aprensión de multinacionales del territorio, para extracción de carbono. Esta situación se debe mirar minuciosamente y nos queda pendiente interiorizar más estos asuntos que no son conflicto armado como tal si no una violencia naturalizada a los pueblos indígenas.

Así mismo, los reclamos al gobierno por parte de entidades indígenas como la ONIC han sido constantes en cuanto a las amenazas por parte de grupos armados, empresas privadas, desnutrición y mortalidad infantil; aunque este tipo de noticias se presentaron comúnmente  durante el semestre aun así pocas fueron en las que se presentaban iniciativas y respuestas para remediar estas situaciones.

Ante estas noticias y las analizadas a lo largo del semestre se puede afirmar que las comunidades indígenas en Colombia viven en constante amenaza, y es peor darse cuenta que la mayor amenaza para las comunidades indígenas no son los actores armados del conflicto, sino el Estado colombiano que con su negligencia, paternalismo y desentendimiento hacia las minorías étnicas se encarga de complicar más la situación de estas de cara al conflicto. Garantizar territorios habitables y seguridad alimentaria a las comunidades indígenas no solo es obligación del gobierno por su calidad de ciudadanos, sino que también es su deber por un proceso de reivindicación histórica con poblaciones cuya seguridad se ha visto comprometida desde la conquista y que hasta ahora siguen siendo la población olvidada del país en cuento a recursos pero siempre resaltada a la hora de presumir el  patrimonio cultural de un país que se precia de ser multicultural, pero que ignora las necesidades diferenciales de sus minorías étnicas.